En mayo de 2010, una encuesta de MyJobGroup.co.uk reveló que, si bien el 40% de los trabajadores del Reino Unido critica a sus empleadores en redes sociales, el 55% considera que el personal que lo hace debería ser sancionado. Sin embargo, sólo el 16% sabía que su empresa tiene políticas disciplinarias que cubren problemas generados por las redes sociales.

Si bien las redes sociales llegaron sin dudas para quedarse, la pregunta es: ¿hasta qué punto puede el empleador controlar las actividades de sus empleados en las redes sociales? Y si los comentarios negativos se hacen en un dominio público, ¿cómo debería reaccionar el empleador?

Una herramienta de negocios muy eficaz

Los beneficios de las redes sociales son evidentes. Ante todo, pueden ser una herramienta de negocios muy eficaz, e invalorable para promover empresas y marcas. Pueden elevar el prestigio de la empresa y generar negocios; de hecho, se alienta a muchos empleados a participar en blogs y Twitter, incluso en horas de trabajo. Además, muchos trabajadores jóvenes crecieron literalmente con Internet; limitar su uso les parecería restrictivo y preferirían no trabajar para una empresa que prohíbe las redes sociales.

No obstante, si bien es cierto que las empresas pueden beneficiarse al usar las redes sociales para promocionar sus marcas y que sitios como Twitter, Facebook y LinkedIn ya son inseparables del uso comercial moderno, los riesgos del uso descontrolado de las redes sociales son evidentes.

Mayor concentración neta

Todos necesitamos descansos breves durante el día, y navegar, escribir blogs y usar Twitter es divertido. Pero esto hace perder la concentración y perder productividad. ¿Será así en realidad?

Según un estudio de 2009, el 70% de los empleados de oficina usan Internet en el trabajo para cuestiones personales; el 9% de estas personas son más productivas que los empleados que no usan Internet para divertirse. Según Brent Coker, del departamento de administración y marketing de la Universidad de Melbourne, «las pausas breves que no molestan a nadie permiten que la mente descanse y generan una mayor concentración neta total en el día de trabajo y, por ende, mayor productividad».

¿Entonces deberíamos usar redes sociales en horas de trabajo? Después de todo, hoy en día no dependemos de las PC: en las horas de trabajo también podemos navegar con teléfonos inteligentes y otros dispositivos. El mejor consejo es sea sensato. Uno se conoce mejor que nadie. Si sabe que se distrae con facilidad o le cuesta parar de chatear con amigos, limítese a usar las redes sociales por la noche. Después de todo, no se pasaría horas charlando por teléfono en su escritorio del trabajo, ¿verdad?

¿Cuándo es privado el comportamiento de un empleado?

En octubre de 2010, Porsche prohibió a sus empleados acceder a todas las redes sociales en el trabajo debido al temor de que agencias de inteligencia extranjeras hubieran estado comunicándose con sus trabajadores en Facebook para obtener información. Un ejemplo exagerado, pero que demuestra los tiempos que vivimos. ¿Cómo puede controlar si lo que se publica es «adecuado», y puede sancionar a los empleados que rompen las reglas? ¿Puede funcionar una prohibición absoluta? ¿Y cómo puede supervisar qué hacen sus empleados en su tiempo libre y desde sus equipos personales?

Lo que uno escribe en un dominio público como Facebook es diferente de lo que se dice en una sala con amigos: mientras que una situación es privada, en la otra sus palabras podrían repetirse un millón de veces, fuera de contexto, y poner su empleo en peligro, no porque tenga una opinión, sino por haber afectado el prestigio de la empresa. En un caso revolucionario de febrero de 2011 en el Reino Unido, una empleada del Departamento de transporte perdió un caso contra dos periódicos nacionales que habían publicado tweets donde ella criticaba al gobierno. La Comisión de quejas de la prensa determinó que la información publicada en Twitter debería considerarse pública, ya que puede ser leída por cualquiera y, por ende, puede ser publicada por los periódicos.

Use el sentido común

Los empleados obviamente deberían usar el sentido común, pero un buen consejo sería:

 

  • Recuerde que representa a su empresa
  • Nunca divulgue información confidencial: esto constituye una violación de la confidencialidad
  • No critique a la gerencia, a sus colegas o los productos de su empresa
  • No difunda rumores de oficina
  • No critique a los clientes de su empleador
  • No publique videos tontos de la oficina en YouTube

En otras palabras, no publique nada que pudiera afectar el prestigio de su empleador. Como afirma Fergal Dowling, un especialista en leyes laborales de Irwin Mitchell Solicitors, «el abuso de las redes sociales puede ser causal de sanciones, que incluyen la rescisión de contrato, según el nivel de abuso y las políticas aplicadas por la empresa».

Un límite claro

Sin embargo, la realidad es que hasta los empleados felices pueden divulgar información confidencial sin intención. Por ende, las empresas deben protegerse desarrollando nuevas políticas para redes sociales que cubran el acceso y el uso adecuado en el ámbito laboral o agregando nuevos términos en las políticas de confidencialidad que cubran el uso de redes sociales por parte de los empleados, tanto en privado como en el trabajo. Hasta que exista legislación que cubra estas cuestiones, las empresas estarán obligadas a crear sus propias reglas y decidir si los comentarios negativos hechos por empleados causan problemas lo suficientemente graves como para justificar el despido o una sanción disciplinaria.

Mientras tanto, acepte que las redes sociales son útiles y llegaron para quedarse; adopte una buena política de uso de redes sociales; y asegúrese de que sus empleados comprendan que a nadie de la empresa le conviene que se pierdan negocios.

Fuente: HP Pymes