Ni se orientan los misiles ni se levantan muros, pero lo cierto es que Estados Unidos se encuentra enfrascada en una nueva Guerra Fría contra los comunistas. Sin embargo, a diferencia de la protagonizada por Reagan y Gorbachov, este enfrentamiento es mucho más sutil, más sofisticado incluso, pero no por ello menos evidente: se trata de la ciberguerra. Antes se apuntaban las cabezas nucleares contra el enemigo; hoy se obtienen sus códigos de desarme para inutilizarlas.

En esta ocasión el enemigo del Tío Sam es China. Pese a que las relaciones institucionales y comerciales entre ambos países puedan parecer excelentes, existe una gran preocupación en el gobierno norteamericano por causa de los ataques informáticos, procedentes de China, que vienen sufriendo en los últimos años. El 8 de abril de 2010 el 15% del tráfico de Internet, a nivel mundial, fue redirigido a servidores propiedad de China Telecom, una compañía de propiedad estatal. La información permaneció bloqueada en sus máquinas durante 18 minutos.

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