Que los celulares falsos (los que son imitación, los de marcas espurias) son una lotería en cuanto a su confiabilidad es fácil imaginarlo, pero ahora hay un estudio que cuantifica qué tan baja es su calidad, una mejor manera de determinar si lo que prometen (el doble chip, el sintonizador de TV, las funciones símil smartphone) es cierto.

El estudio difundido a fines de la semana pasada lo hizo en Brasil el Instituto Nokia de Tecnología , una institución de investigación financiada por el fabricante finlandés, pero que recibió el aval del Foro de Fabricantes de Móviles (MMF, según sus siglas en inglés) y de la Federación Latinoamericana y del Caribe para Internet y el Comercio Electrónico (eComm L@C), entre otros organismos.

Comparando en su uso los móviles falsos con otros de marcas reconocidas, encontraron que son un 26% más propensos a fallar en su intento de acceder a la red celular, pierden una llamada en curso el 24% de las veces (contra el 3% que tiene la industria en promedio) y son más lentos, o directamente incapaces, de soportar la transferencia de una llamada entre dos celdas en uso, y tienen un pobre manejo de la energía emitida por el equipo (que debería ser indirectamente proporcional a la distancia de la antena que da servicio), según explica Aderbal Bonturi Pereira, del MMF. El estudio encontró, además, que la mayoría de los equipos testeados era incapaz de descargar datos a más de 75 Kbps.

Puede dudarse del estudio por estar financiado por un fabricante. “Pero hay un hecho que va más allá de nosotros -dice Paula Córdoba, Gerente de relaciones de gobierno e industria de Nokia para el Cono Sur-. Estos equipos no están homologados por la Comisión Nacional de Comunicaciones, ni tienen la estampilla aduanera, y en el caso de la Argentina con el tema de las licencias no automáticas no deberían poder estar en el mercado. Entraron de contrabando”.

Según los ejecutivos entrevistados se estima, en países como Brasil o Colombia, que el mercado negro de celulares llega al 15 o 20% del total de los equipos vendidos (el promedio mundial, según Gartner, ronda el 10%; otra consultora especializada, iSuppli, calculaba en 200 millones de equipos el mercado gris para 2010 ).

Para los fabricantes oficiales hay un perjuicio económico, porque estos dispositivos les quitan clientes, y porque no pagan regalías por patentes. Esto motiva la difusión del estudio, aunque lo único que piden (en el caso de los equipos que no son imitaciones o dispositivos falsos, sino que son de marca genérica) es que cumplan con los procesos de homologación, que los cargadores tengan el aval correspondiente, y que se verifique que las baterías y los equipos en sí no usan materiales pesados, prohibidos por la legislación vigente y potencialmente peligrosos. El Instituto espera tener un estudio listo al respecto en unas semanas.

La Nación