Todos nos hemos acostumbrado a oír hablar de los móviles 3G o de tercera generación. La segunda generación (2G) es el GSM, que todavía hoy está en uso. Sin embargo, ya llevamos escuchando desde hace años, incluso antes de que las redes de comunicaciones 3G estuvieran disponibles en nuestro país, de la cuarta generación. Durante el año pasado hemos visto algunos teléfonos móviles que determinados fabricantes anunciaban como 4G e incluso también bajo la denominación 4G LTE, especialmente en Estados Unidos. A ciertas marcas les han llovido las denuncias por publicidad engañosa, precisamente por promocionar sus terminales móviles con ese término.

El origen de la confusión consiste en vender 4G cuando en realidad se trata de redes (o de terminales) que son de tercera generación mejorada, 3,5G o 3,75G (HSPA+). Otros operadores manejan esa etiqueta cuando están empleando tecnologías tan dispares como WiMax o como LTE (Long Term Evolution). Eso significa que los teléfonos móviles válidos para la red de un operador frecuentemente no sirven para las los de otros, incluso dentro del mismo país.

¿Qué es la 4G de verdad? La UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones) se decanta por otro término en lugar de cuarta generación de comunicaciones móviles; habla de IMT-Advanced. Y el pasado mes de enero de este año, la UIT por fin completaba las especificaciones de IMT-Advanced y decretaba que sólo dos tecnologías de banda ancha móvil podían considerarse 4G verdadera: LTE Advanced y WirelessMAN Advanced (WiMax 2). El estándar mundial para la próxima generación establece velocidades máximas teóricas de 100 mbps (megabits por segundo) cuando el usuario está en movimiento, por ejemplo, dentro del coche, y de 1 gbps (gigabit por segundo) cuando el usuario está en una posición relativamente fija, como andando por la calle o sentado en casa. Eso supone un aumento muy considerable de la banda ancha móvil. Hay que tener en cuenta que la 3G permite unas velocidades máximas teóricas de 384 kbps (kilobits por segundo) en el canal de bajada y de 64 kbps de subida. Tecnologías de tercera generación más evolucionadas como HSPA+ donde el canal de bajada puede ser de hasta 672 mbps y el de subida de hasta 168 mbps.

Otros requisitos técnicos del estándar IMT-Advanced para la próxima generación recogen la necesidad de que el sistema sea compatible con otras redes móviles y fijas. Además, las terminales deben poder utilizarse en cualquier parte del mundo y tener capacidades de itinerancia internacional.

De todos modos, la UIT ha acabado rindiéndose ante los malos usos del término 4G, y admite que pueda aplicarse a redes de tercera generación mejoradas, como pueden ser HSDPA+ (Evolved High Speed Packet Access), LTE (Long Term Advanced) o WiMax (Worldwide Interoperability for Microwave Access).

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