Cambiar la forma en la que los empleados trabajan, buscando un enfoque basado en el nuevo entorno tecnológico, se está convirtiendo en uno de los imperativos de la transformación digital. Si bien usualmente se asocia esto a un proceso tecnológico, son cada vez más los especialistas que apuntan a la necesidad de un enfoque integral, que abogue por un cambio hacia una cultura digital, a través del cual vincular a todos los trabajadores.

Entre las empresas que alertan de la necesidad de esta evolución cultural dentro de la empresa está la consultora Forrester. La compañía distingue distintas estrategias según el nivel de madurez que cada negocio haya logrado en el desarrollo de competencias digitales.

Esta dualidad entre el propio cambio tecnológico y el cultural tiene uno de sus más claros ejemplos en las denominadas por Forrester empresas principiantes. Estas aún en fases iniciales de la transformación digital, cuentan con una oferta de soluciones TI que permite un rápido despliegue e implantación. Sin embargo, la necesaria evolución de la plantilla puede llevar más tiempo. Para la consultora, aquí se hace necesario ir plantando las semillas que potencien ese cambio, en una apuesta por el fomento de la innovación.

En este punto, la estrategia de la consultora pasa por un cambio en las métricas, que permita familiarizarse con el retorno que se hace desde el cliente de las novedades técnicas. También, según Forrester, se deben celebrar los éxitos iniciales y analizar cómo la plantilla va asimilando los cambios.

Para las empresas en una fase intermedia de transformación digital, se debe reforzar el foco en el cliente y en la innovación, como ejes claves a través de los cuales articular la renovación de infraestructura y empresa.

Aquellas que ya están en un estadío avanzado de la digitalización, en el que ya es un momento de disrupción, deben asegurarse que la cultura digital está plenamente integrada entre los trabajadores, en un entorno ampliamente colaborativo en el que la vocación hacia el cliente sigue configurándose como la base de todo el negocio.

Este proceso de implantación de la cultura digital debe ejecutarse desde los altos niveles de dirección, contando con la complicidad de la plantilla gracias a un modelo que busca llegar a todos los trabajadores desde cada departamento, no únicamente con un enfoque desarrollado desde el equipo de TI.

Fuente: Infraestructura para el Mundo Digital