Html, head, body, img y style son algunos de los comandos básicos que, si se introducen de forma correcta, permiten darle órdenes a un computador para que diseñe páginas web. Claro, no es tan sencillo como parece, pues se necesitan conocimientos en informática y programación.

Expertos en el tema, sin embargo, aseguran que las personas relacionan el lenguaje de programación con matemáticas (y, en general, con todas las carreras TIC), generando susto y rechazo.

Teniendo en cuenta que la industria TI nacional está en crecimiento (actualmente representa el 1,57 por ciento del PIB, mientras que en 2016 era el 0,6 por ciento), el sector sigue requiriendo más y más profesionales con formación en tecnologías de la información y la comunicación.

De acuerdo con Juanita Rodríguez Kattah, viceministra de Economía Digital, para el 2018 se espera reducir la brecha de talento digital, que hoy se estima en 46.000 profesionales. En su opinión, el reto que afronta el país para lograr ingresar a la economía digital es que las personas, y en especial los empresarios, entiendan que los modelos de negocio están cambiando.

Por eso es importante encontrar talento que entienda las nuevas tecnologías y pueda ayudar a las empresas de cualquier sector en su proceso de transformación digital”, indicó Rodríguez. La funcionaria informó que la industria está requiriendo desarrolladores y expertos en seguridad digital, carreras que “cuentan con el ciento por ciento de empleabilidad en Colombia”.

Un informe realizado en 2017 por la Federación Colombiana de la Industria de Software y TI (Fedesoft), en conjunto con el Observatorio TIC (dependencia del Mintic), reveló que los cargos más demandados por las compañías de todos los sectores económicos son: desarrollador java/net, ingeniero de sistemas, ingeniero de desarrollo, analista de prueba, analista de soporte, desarrollador de software, técnico de soporte, desarrollador web, analista funcional y gerente de proyecto (ver gráfico).

“La experiencia laboral demandada en Colombia es menor que la reportada a nivel internacional. El 32 por ciento de las ofertas existentes en Colombia requieren un desarrollador con menos de un año o un año de experiencia, el 56 por ciento, un desarrollador con dos o tres años de experiencia, y el 12 por ciento de las ofertas requieren un desarrollador con más de cuatro años de experiencia”, reza el estudio.

El salario de un ingeniero de sistemas sin experiencia, por ejemplo, puede ser de 2’500.000 mensuales, un monto que, según los especialistas, puede resultar mayor que el de un recién egresado de otras carreras.

Respecto al nivel de educación más demandado en el cargo, la investigación evidenció que el más solicitado es profesional (71 por ciento), mientras que el 20 por ciento necesita tener un posgrado. El nivel educativo con menor demanda es el técnico: solo el 10 por ciento de las vacantes requiere desarrolladores con este perfil educativo.

El análisis, que se recopiló con base en información entregada por 164 firmas del grupo TI nacional, concluye que los sectores económicos con mayor demanda de talento digital son: tecnologías de la información (42 por ciento), industria (33 por ciento) y el sector financiero (9 por ciento).

“Para crear un videojuego no solo se necesita de código. Si a usted no le gusta ese lenguaje, por qué no enfocarse en la parte creativa. Las carreras TIC no se basan solo en matemáticas, hay más campos. Para que las personas no se asusten, es importante incentivar estos lenguajes desde los colegios”, advirtió la viceministra.

Sector en crecimiento

Durante el 2017, las ventas en el sector TI superaron los 13,5 billones de pesos, cifra que para Paola Restrepo, presidenta de Fedesoft, refleja el fortalecimiento y la competitividad del sector. De ahí la importancia, precisamente, de encontrar más talento para lograr que la industria crezca.

“Entre 2016 y 2017 ha habido un crecimiento del 11 por ciento en empresas TIC. Las compañías están vendiendo cada vez más porque los clientes están siendo conscientes de la importancia del uso de tecnología para el desempeño del sector”, expresó la ejecutiva.

Actualmente, según la federación, en el país existen alrededor de 6.000 compañías que desarrollan software. Para el 2018 se espera que esta cifra llegue a 8.000. Los sectores en donde más se comercializan soluciones son: gobierno, financiero, salud, comercio, retail y logística. Estas ventas se concentran principalmente a escala nacional, aunque las exportaciones también están tomando fuerza.

“De acuerdo con estadísticas del Dane, Colombia exporta soluciones tecnológicas a países como Perú, Ecuador, México, Estados Unidos y España. En el último año, la industria logró facturar 244 millones dólares”, agregó Paola Restrepo.

Bogotá, clave para inversión

La capital está entre los cinco destinos de América Latina que más inversión reciben en el sector TI. Según cifras de la agencia Invest in Bogotá, el 12 por ciento de los proyectos de inversión extranjera directa que llegaron a la ciudad en 2017 corresponde a negocios de software y servicios TI.

“Aquí están más de la mitad de los graduados en ingeniería en Colombia, la mayor disponibilidad de currículos en TI del país y el 71 por ciento del talento bilingüe nacional. Además, el 30 por ciento de los técnicos y tecnólogos del país están en Bogotá, al igual que el 43 por ciento de los Ph. D.”, destaca el director de Invest in Bogotá, Juan Gabriel Pérez.

Estas ventajas competitivas han servido para que recientemente empresas como Belatrix (Argentina), Blanc Labs (Canadá), Amazon Web Services (Estados Unidos) o Endava (Reino Unido) hayan abierto operaciones en Colombia.

Gracias al desembarco de este tipo de firmas internacionales, que se suman a las nacientes compañías colombianas que también participan del mercado, Bogotá se ha consolidado como “la sede” de la industria TI en el país. Según cifras de Fedesoft, en la ciudad está 63 por ciento de las empresas de TI que operan en el país. Otra cifra que prueba el crecimiento de este sector en la ciudad es la de su peso como porcentaje del PIB, que pasó de 4,8 por ciento en 2012 a 7 por ciento en 2016.

Fuente: El Tiempo